
Cada cambio de década, siglo y el tiempo en general, es un
constante cambio que afecta en todo ámbito y no se queda exento de esta
metamorfosis la educación. Dentro de la esfera educacional se ha visto una
mejora en conocimientos y en las formas de enseñanza. El simple hecho de que
antes la enseñanza no era accesible, sino que era un completo privilegio el
saber, luego nos encontramos con docentes que enseñaban de forma un tanto
alejado de lo pedagógico, solo haciendo referencia a las veces que los alumnos eran
humillados y/o golpeados con reglas, entre otros objetos, por el simple hecho de tener alguna
dificultad al comprender algún tema en específico. Entonces si la educación ha
avanzado considerablemente, la pregunta sería la siguiente: ¿Qué características
y competencias debería tener un profesor del siglo XXI? En mi opinión, un
pedagogo debería ser un ser integral, tener un basto conocimiento en varias
área para saber llegar y conocer a cada uno de sus estudiantes, pues debemos
saber enseñar y dicho conocimiento debe llegar a cada uno de nuestros niños,
incluso a los que aprenden un tanto más lento, necesitamos conocer a nuestros
alumnos, sus metas, alegrías, problemas y solo así podremos ganarnos su
confianza, comprender el porqué de muchos de sus acciones, solo así, teniendo
una relación más estrecha sabremos enseñar a través del amor, paciencia y con
respeto. El profesor que se desempeñe en el siglo XXI requiere tener paciencia al
momento de enseñar a sus niños, creatividad y capacidad de innovación en el
desarrollo de sus clases y de esta manera captar con mayor facilidad la
atención de los estudiantes, salir de la monotonía al ingresar al aula, fuera
del típico saludo y pasar la materia, además, hacer énfasis en la incorporación
de la psicología educacional en la malla de la carrera de pedagogía, así nos
aseguramos de que fehacientemente ocurra el adecuado trato del maestro/a hacia
sus alumnos frente a cualquier adversidad a nivel personal (problemas de inseguridad,
problemas familiares, daños a nivel psicológicos, etc) o nivel educacional (problemas
de aprendizaje, alguna discapacidad, falta de materiales para desempeñarse en la
enseñanza, etc), teniendo un completo o basto conocimiento de estas situaciones
podemos aplicar la psicología educacional, sin embargo, dicha disciplina
comienza hacerse presente desde el momento en que podemos adentrarnos en su
vida personal y se desarrolla aún más en la solución de esos problemas. El ser
empático es otra de las características indispensables en los maestro del siglo
XXI y se relaciona de forma inherente con la psicología educacional, pues al ser
empáticos con nuestros colegiales, aflora nuestra necesidad por ayudar y
enseñar a quiénes nos interesa. En resumen, los profesionales de la educación
requieren características básicas que podemos encontrar en cualquier individuo
integral, no obstante, nosotros debemos desarrollarlas en un nivel más avanzado
y ponerlas en práctica en todo momento, ya sea dentro como fuera del trabajo y,
poseer la capacidad de enseñar a través del amor y paciencia. Así seremos recordados
como buenos profesores.
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